Aznar versus Confederación Ibérica

Posted: 19 gener, 2011 in Política
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Últimamente se está discutiendo acerca de casi todos los aspectos que rigen la actividad política y la económica. Pero con como telón de fondo y denominador común la crisis. Una crisis que parece arreciará en 2011, y en la se juega nada menos que el futuro del euro, y por ende, el de la UE. Un aspecto importante de lo que acontece hoy en España es que el mundo tiene sus ojos escrutando la deriva del país. Como he dicho, está el futuro de Europa en juego. La caída de España en forma de rescate probablemente tendría repercusiones a escala global. Por esta razón hay que coger con pinzas y microscopio cada gesto, cada palabra que se proyecta en el ámbito público. Asimismo un servidor se pregunta qué parte de la historia es la que no vemos, que es lo que se nos oculta. Hay mucha incertidumbre, hay miedo.

Esta semana el tema de moda está siendo el modelo de estado. Aznar en unas declaraciones incendiarias señaló que el modelo autonómico es inviable, achacando a las comunidades autónoma (CCAA) el lastre del déficit presupuestario. Toma ya.

Algunos se han apresurado a recoger el guante. En Libertad Digital se apunta un posible regreso de Aznar a la palestra. Y no sería de extrañar,  pues no se explica de otra manera el problema que le ha creado a Rajoy con semejante afirmación. Recordemos que varias de las CCAA más endeudadas están gestionadas por el PP. La respuesta de estas ha sido claramente contraria a seguir las indicaciones de Aznar. Cosa perfectamente comprensible. Tenemos el ejemplo de Valencia. Con un presidente que a pesar de sus imputaciones sigue campeando a sus anchas. Con unos medios de comunicación totalmente domesticados, y lo que es más importante, con perspectivas de una reelección.

Para los partidarios de un refuerzo del poder central, vamos a llamarlos jacobinos, la admonición aznariana ha sido como una bendición para abrir la caja de pandora: El modelo de estado. Un modelo que hasta ahora sólo la más rancia derecha y algunos centralistas en la órbita (aplaudan) socialista se habían atrevido a cuestionar públicamente. El debate está servido.

Quizás esté de acuerdo en que el modelo es inviable. Pero las razones aducidas, duplicación de servicios, incompetencia de los administradores, etc., suelen quedarse cortas. Ya que, privatizaciones aparte, se pide que sean la CCAA autónomas quienes mayormente reduzcan su peso en la administración. Obviando, intencionadamente opino, el hecho que algunas de estas comunidades son entidades nacionales que no van a renunciar fácilmente a su cuota de autonomía. En todo caso sí resulta coherente que en el ideario neoliberal, tema del que hablo en este post, se abogue por un adelgazamiento del estado. ¿Pero y este ataque furibundo a las CCAA?

En realidad es un torpedo en la línea de flotación de la identidad nacional de Catalunya, Euskadi o Galicia. Y Aznar lo sabe. Es por esta razón que la sugerencia de volver a un modelo centralizado ha jaleado a las bases del PP. Ya que es bien conocido el éxito de la estrategia de que “la unidad de España se rompe” para movilizarlas.  Por contra, la cara triste, los barones regionales, están lógicamente disgustados y ya han negado públicamente su intención de ceder competencias. Aznar parece que nos está diciendo algo así: “Si mandara yo, aquí iban a cambiar muchas cosas, y todos a callar”.

En realidad, y dado el inequívoco carácter plurinacional del estado español, un modelo federal sería mejor que este café para todos de las autonomías. Mi inclinación personal pero, es el de la confederación. La Confederación Ibérica. Sé que suena extraño, pero este es realmente el encaje para todos los miembros del estado. Y posiblemente Portugal se adhiriese a la idea.

En una confederación sus miembros tienen rango de nación. Autonomía suficiente para decidir si quedarse o partir. Con amplias competencias respecto de su legislación, dejando para el poder central sólo algunas y de común acuerdo. Por ejemplo defensa o política exterior.

La insostenibilidad del estado español, paradójicamente, hay que buscarla en las condiciones que permitieron el crecimiento del gasto público. Es decir, en el tiempo de la burbuja económica. Que coincide básicamente, aunque no es una coincidencia, con las dos legislaturas de Aznar.

Dicha expansión del gasto siguió aumentando con la presidencia de Zapatero. Hasta que sobrevino el pinchazo económico. Las divergencias entre gasto público e ingresos, es decir el déficit,  se acentuó enormemente a partir de entonces. Exacerbado a causa del aumento de desempleados o la disminución de ingresos provenientes de la actividad inmobiliaria,  entre otros muchos factores. Visto así, sólo un milagro hubiese impedido el actual estado de cosas. Ya que ni bancos centrales, ni agencias de rating, ni las propias entidades financieras quisieron ver el humo del incendio. Resumiendo, combustión espontánea

Finalmente señalar que la sospecha de insolvencia bancaria, la corrupción,  así como el importante peso de la economía sumergida y de la evasión fiscal, son entre otros, factores que han suscitado no poca controversia. Y me atrevería a decir que parte de la desconfianza que ahora mismo España despierta en el mundo. En este sentido, las declaraciones de Aznar resultan como poco demagógicas, puesto que añaden más presión a una nación al borde de la intervención. Con las repercusiones que ya he indicado.

Adicionalmente, el rescate multimillonario de las entidades financieras, prestándoles dinero público a bajísimo interés, ha sido a su vez empleado para que estas mismas entidades compren deuda soberana a intereses mucho más altos. De manera que se ha establecido un ciclo diabólico en el que el perro muerde la mano que le da de comer.

La puntilla a este estado de cosas ha sido la marcha atrás del gobierno en la ley de transparencia. Hecho cuyas connotaciones van más allá del simple formalismo, o lavado de cara. Consagran una opacidad que es precisamente lo que pone tan nerviosos a los mercados y a algunos ciudadanos como yo. Y que afecta tanto a la administración pública, como a empresas. Muy inquietante es el papel de los bancos. Recordemos que en los stress-test del 2009, los bancos irlandeses superaron las pruebas cuando de hecho estaban a punto de quebrar.

La solución central aznariana parece obviar estas consideraciones y tirar por un atajo directo a las bases más reaccionarias del PP, y a los desafectos con la la periferia, que no olvidemos cuenta con muchos partidarios entre los votantes del PSOE.

La dicotomía izquierda-derecha, federalismo-centralismo no tiene necesariamente que formar parejas fijas. Pero parece que el golpe de timón de Aznar va a polarizar posturas. Tratando a la izquierda federalista como causa del los problemas de España. Extendiendo un tablero de juego en el que no caben medias tintas. Conmigo o contra mí. La España roja contra la España negra. En un maniqueísmo que va dejando cada vez menos oxígeno para otras propuestas, para otras ideas.

Por estas razones, no es casualidad que haya colocado una bandera neorepublicana en el encabezado. Pues empezamos a vernos cada vez más a un lado u otro de las trincheras, aunque estas sean más simbólicas que reales. Aunque la lucha se dirima ya no en las calles, si no en la red.

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