La riqueza y su reparto (I)

Posted: 8 febrer, 2011 in Política
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En estos tiempos de crisis, se ha puesto en duda la eficacia del modelo de bienestar europeo por no ser competitivo. En una economía globalizada, el ascenso de países que parten de condiciones muy competitivas, como China, India o Brasil, obliga a Europa a adoptar alguna estrategia que no la deje marginada en términos económicos.

En estos momentos la postura predominante es la neoliberal, que apuesta por una mejora de la productividad y la competitividad. Mejorar la productividad significa que cada hora de trabajo, el tiempo invertido en proporcionar un servicio o un producto, ha de redundar en un mayor beneficio. La competitividad atañe simplemente al coste para obtener dicho servicio o producto.

Para lo economistas liberales, la primera medida que viene a la cabeza es la reducción de los salarios, que redunda inmediatamente en una mejora de la competitvidad. Que en el fondo, es lo que más preocupa a las empresas en Europa. La argumentación es que se necesita un sacrificio primero para permitir disfrutar después de los réditos al desbancar a la competencia. Lo que ocurre es que Europa, acostumbrada a su alto nivel de vida, parece que está poco dispuesta a sacrificarse por tal finalidad.

Una de las fundamentales críticas neoliberales a la socialdemocracia es que el modelo de redistribución forzada de la riqueza, vía intrusión del estado en la esfera económica repercute negativamente en la consecución de los objetivos de competitividad y productividad. Se podría resumir en que lo que proponen las izquierdas es un “reparto de la pobreza”.

Siguiendo esta lógica, se propone una reducción del peso del estado en términos económicos. Es decir, adelgazarlo para que también se relaje la fiscalidad, atrayendo inversiones y estimulando la iniciativa privada. ¿Pero esto es exactamente así?

Habría que matizar muy mucho estas afirmaciones. Para empezar porque esta situación se debe a que en un mundo con diversas naciones pugnando por la riqueza, y en el que las relaciones son planetarias, se ha establecido una carrera para resituarse en ventaja frente a los demás en vistas a una futura salida de la crisis. Esta fue la apuesta de Alemania, cuando se adoptaron medidas de rigor presupuestario, de contención del gasto público y de la mejora de la competitividad reduciendo sueldos, y de la productividad, invirtiendo en I+D.

La cuestión es que evidentemente no todas las naciones, ni siquiera los lands alemanes son uniformes. Algunas naciones están del todo imposibilitadas para obtener resultados en esta dirección, simplemente por que no reunen los requisitos para ello. Las recetas neoliberales, de hecho, condenan a los más desfavorecidos a condiciones infrahumanas, ya que entre otras cosas permiten intercambios comerciales totalmente desventajosos para una de las partes. Frecuentemente con el apoyo de regímenes totalitarios que son subvencionados a tal fin.

El estallido de la crisis en 2008 puso de relieve que sin mecanismos de control la economía neoliberal trasciende cualquier lógica o ética, poniendo en peligro a la estructura en toda su extensión. Pero hay que tener en cuenta el papel de los estados en esta crisis, que en general favorecieron actividades fraudulentas y que a día de hoy siguen sin proponer un escenario de estabilidad a largo plazo.

La socialdemocracia frente al espejo

La debacle socialdemócrata en occidente hay que interpretarla desde su incapacidad de conjugar el estímulo económico al tiempo que la cohesión social. Es un dilema en el que se ha visto atrapada pues desde un punto de vista capitalista liberal la competitividad pasa necesariamente por la contracción salarial. El problema es generalizable a casi toda Europa, pero en España esta realidad tiene además un componente explosivo debido a una alarmante tasa de paro y de economía sumergida.

El PSOE está ahora mismo implantando medidas que se pueden equiparar a las de cualquier gobierno conservador del entorno. En este sentido, parece que se aceptan las tesis neoliberales sobre cómo afrontar los peligros de la crisis.

La crítica que hago yo a esta postura es que la contención salarial efectivamente mejorará la competitividad, pero que estructuralmente no significa ningún cambio substancial en lo que se refiere a la estabilidad económica a largo plazo. Algunos de los países avanzados que mejor están soportando la crisis lo han conseguido con medidas de este tipo, sí, pero también con una mejora de la productividad y de la innovación tecnológica. Campos en los que todavía pueden presentar batalla a la competencia. Pero que en todo caso la tónica es la de ir degradando las condiciones del ciudadano medio para no perder comba en esta frenética carrera que creo que no lleva a ninguna parte.

En el mercado internacional se producen numerosos intercambios en los que desde unas naciones se compran bienes y servicios a otras. Las diferencias competitivas entre unas y otras determina qué naciones tienen superavit y qué naciones tienen déficit. Por el momento, no se me ocurre cómo todas y cada una de las partes pueden tener superavit. A las naciones que tienen superavit se las puede en general englobar en un grupo que llamaremos de exportadores. Entre los que destacan China, Japón y Alemania. El caso norteamericano es diferente pues desde hace tiempo abandonó el superavit y se financia de otra manera, que en pocas palabras se podría definir imponiendo su masa económica e importancia política como condicionante en las relaciones internacionales.

La pugna de los grupos geopolíticos por la competitividad

Justamente, Estados Unidos, China y Europa son los polos geopolíticos de la nueva realidad económica. Por su volumen e importancia determinan el camino de toda la humanidad. Aunque el clima en general es relativamente bueno, no hay que olvidar que hay movimientos en cada bando para tratar de mantener o aumentar sus ventajas en el mundo. Pero de lo que no cabe duda de que ha sido el creciente papel de China el que está marcando la agenda económica. Precisamente a causa de su gran competitividad, basada en unas condiciones laborales que a día de hoy resultan intolerables para la mayoría de europeos. Ese es el modelo que se pretende combatir y en muchos casos tratando de emular, en especial en lo que atañe a la contención salarial. Dicho de otro modo, se pretende crear riqueza quitándosela a quien la tiene en una cierta medida. Lo que podríamos identificar como las clases medias occidentales.

A pesar de que he mencionado que naciones como Alemania, o Japón, apuestan por la innovación tecnológica como herramienta para mantener su atractivo, lo cierto es que poco a poco China va asumiendo cuotas de mercado que antiguamente estaban reservadas al resto de naciones avanzadas. En este sentido me pregunto, si a la larga, eso no significa que en occidente la carrera por la competitividad nos va a llevar a asumir las condiciones laborales de China. Y de si estas se podrán implementar pacíficamente o las resistencias generadas van a suponer un peligro real de desestabilización.

En todo caso me gustaría recalcar que el papel de exportadoras netas no puede ser asumido por todas las partes. Alguna ha de consumir más de lo que produce para que el sistema funcione. Esto es especialmente importante para con los polos económicos, ya que retirando el estímulo del consumo en todos ellos vía contención, la lógica me dice que eso significará una menor actividad y por tanto creciemiento tanto en el consumo como en la actividad.

Precisamente algunos economistas argumentan que la carrera por la competitividad puede llevar a una contracción global de la economía. Desde un punto de vista ecológico esto es totalmente deseable, y nadie debería asustarse si existiesen mecanismos compensatorios para prevenir que la contracción no perjudica en exceso a la población.

La falacia de la creación de riqueza

Pero lo cierto es que estos mecanismos son muy desiguales dependiendo de que nación estemos hablando. Es más, la necesidad de ser competitivos está en estos momentos reduciendolos en casi todo el planeta. Si bien es cierto que la actividad económica estimula la creación de productos y servicios para la población, la realidad es que estos solamente son disfrutados por una fracción de la misma. En este sentido no me tiembla la mano al afirmar que el sistema funciona, pero de forma injusta y nada equitativa.

Existe la concepción de que es el sector privado el que crea riqueza, idea que sustenta la argumentación para reducir la legislación económica y el papel de los estados. Pero los hechos creo que evidencian que esto es una falacia. Primera y fundamentalmente por que presupone que la actividad privada beneficia a todos. Lo que es una verdad a medias. La actividad privada en general beneficia a unos en detrimento de otros. Esto se ve claramente en cómo se interpreta el juego de la bolsa, en donde el objetivo único es el de la rentabilidad económica, siendo esta posible creando o no riqueza. El extremo de esta afirmación es la especulación, en el que una parte obtiene pingües beneficios sin aportar absolutamente nada a la creación de dicha riqueza, por ejemplo cuando existe una escasez de un bien concreto. Una circunstancia que más adelante señalaré como uno de los peligros reales para que el edificio capitalista se desmorone por completo.

Un ejemplo palmario es el de los planes de salud o de jubilación privados, que a día de hoy demuestran ser totalmente ineficientes, ya que el objetivo de las empresas que los gestionan no es el de dar un mejor servicio, si no de proporcionar réditos económicos a los gestores de dichos fondos. Es un contrasentido que nos explicó a la perfección Michael Moore en su documental Sicko (2007).  Precisamente y atendiendo a datos tan básicos como el de la esperanza de vida, veremos que es prácticamente idéntica en naciones tan dispares como E.E.U.U. y Cuba, mientras que el gasto sanitario por habitante del primero es exponencialmente mayor en el segundo.

¿Significa esto que en los E.E.U.U. se vive mejor? Contrastando otros datos vemos que aunque E.E.U.U. gasta el doble en sanidad que la mayoría de naciones de la OCDE resulta que en realidad hay razones objetivas para pensar que no, que todo lo contrario. Por lo tanto, las conclusiones a las que llego son que el sector privado genera beneficios, pero no necesariamente riqueza, y que desde luego, vivir en un entorno contaminado y estresante mata más aunque nos atiborremos a pastillas.

La falacia de la competitividad

Hace unos días leí en algún lugar la reflexión de un bloguero acerca del absurdo que resulta que en occidente el modelo capitalista que propugna la libre competencia como medio para opimizar bienes y servicios. Puso un ejemplo de cómo a lo que asistimos es a una concentración empresarial que nos lleva a retratos grotescos, como el que muchos compremos los mismos muebles en Ikea, bebamos Coca-Cola o compremos la ropa en Zara.

Por supuesto que en estas elecciones hay que valorar aspectos psicológicos como el estatus social así como la objetividad de los precios y calidad de productos. Pero esa no puede ser la unica explicación para que en el panorama actual la importancia de las multinacionales está empezando a ser cuando menos inquietante ya que apenas 200 empresas aglutinan el 26% del PIB del planeta… 200 empresas.

Como se puede intuir ha habido un crecimiento espectacular en el número de transnacionales que operan en el este asiático. Pero este crecimiento no solamente se debe a la propia iniciativa de China o Corea, si no que se observa una importantísima presencia de inversores extranjeros, principalmente de Europa y Estados Unidos. Dicho de otro modo, el dinero de las ganacias no se reinvierte en los países occidentales, si no que lógicamente buscan la rentabilidad que proporciona el mercado asiático. Es cierto que esto a permitido a China crecer y que ha mejorado la calidad de vida de sus ciudadanos. La pregunta que me hago es si este crecimiento espectacular se corresponde con la mejora real de la vida de un trabajador.

En la mente de todo empresario hay dos máximas o leyes a las que se subyugan el resto de consideraciones. Aumentar beneficios y reducir costes. La explosión de la economía asiática obedece en todo a estas afirmaciones. Y no puede pasar desapercibido para nadie que actualmente se están produciendo cambios en el seno de las grandes corporaciones en la búsqueda de mejores condiciones para su producción o su fiscalidad. Aspectos ambos que pasaré a examinar en el siguiente post.

 

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Comentaris
  1. Gabi ha dit:

    Muchas gracias por esta 1ª entrega de sus reflexiones, que recibo con una cita de Eleanor Roosevelt: Las mentes grandes discurren sobre ideas, las medianas sobre acontecimientos, y las pequeñas sobre personas …
    Su texto viene a confirmar mi gran preocupación de que, efectivamente, nos encontramos antes grandes movimientos económicos y sociales que pueden sacudir nuestro modelo de bienestar. ¿Remedios? Ya quisiera yo poder exponer un abanico de ellos para el globo, cuando ni siquiera Alemania logra ponerse de acuerdo sobre las transferencias entre los länder de mayor productividad/riqueza a los länder, digamos, menos favorecidos.
    A bote pronto, y pensando en nuestros hijos y su futuro, se me ocurre invertir más y mejor en el sistema público de enseñanza y formación profesional para que ellos sepan poner coto a tanta falacia neoliberal.
    La creciente especulación la veo especialmente desestabilizante cuando se lanza sobre bienes de primera necesidad de casi nula elasticidad.
    De nuevo gracias por el post.

  2. gekokujo ha dit:

    Muchas gracias por el comentario.
    El tema de la cohesión económica de ricos a pobres o de unos territorios a otros es muy complicado, porque resulta difícil medir algo como es la solidaridad, o diferenciar esta de lo que es mendicidad o subvención. Estaría bien discutir aspectos concretos de este tema. Como por ejemplo qué sucede en España a cuenta de las CCAA o de empresas cercanas a la administración.
    Respecto a la especulación con materias primas como los hidrocarburos o los alimentos temo que sí necesitaría un cambio radical en la legislación económica para impedir circunstancias explosivas en el tercer mundo. Ese es un tema que necesitará otro post.

    Saludos

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