Soluciones a la crisis

Posted: 25 Març, 2011 in Economía, Política
Etiquetes: , , , ,

Como habrán leído, uno de los temas estrella de este blog es la crisis, su orígen, sus interpretaciones… Pero poco se ha hablado de soluciones. Precisamente soluciones es lo que espera la gente. Pero parece que es algo complicado, farragoso e incluso ilegible. Me atreveré a hacer de caja de resonancia de algunas que me han gustado.

Para empezar hay que hacerlo por el principio. Vaya, por las premisas. Una de las premisas que flotan en el aire es que los de abajo irán bien cuando los de arriba vayan no bien, muy bien. Un ejemplo es el de hablar positivamente de la economía cuando las grandes empresas van bien, aunque eso sea a costa de despedir a un número escandaloso de personas. En todo caso, se crearán esos empleos el día en que las cifras de esas grandes empresas lleguen al rango de astronómicas.

En clave española, se puede decir que la mayoría de expertos, si es que eso significa algo para usted, dicen que el PIB nacional ha de situarse, por lo menos, en un crecimiento anual del 3% para empezar a ver nuevos empleos. Claro, tal como están las cosas no se esperan tasas de crecimiento a ese ritmo hasta dentro de algunos años. Lo que equivale a decir que no veremos creación neta de empleo ni este año, ni el que viene…

Y todo esto, a pesar de que los grandes bancos exhiben beneficios y el sector exportador, según declara el gobierno, ha aumentado en un 25% su actividad en un año.

Reparto del trabajo

Siendo el principal escollo para entender que efectivamente la crisis cede, es importante hacer algo para reducir la escandalosa cifra de parados española. El gobierno parece que por fin ha propuesto algo inteligible como es el apoyo a la contratación a tiempo parcial. Hay muchas empresas que por los horarios de su actividad necesitan disponer de turnos en los que los empleados se alternan para un puesto. Ni que decir tiene que en muchos casos la reducción de las horas de trabajo continuo puede ser un beneficio al rendimiento. Cosa que contrasta con la política empresarial española, que prima justo lo contrario, pocos contratos y larguísimas jornadas.

Echando una mirada a nuestros vecinos europeos se observa que justamente los más productivos tienen horarios bastante decentes. Incluyendo algo como la conciliación laboral. Algo que a muchos de nuestros empresarios les parece un lujo y derroche irracionales.

Moderación salarial y competitividad

Otra cuestión importante es la de la competitvidad. Se ha señalado que los sueldos deben moderarse, aún más, para permitir mejorar la competitividad de lo que se produce en España. Pero esas medidas se entiende se aplican a los asalariados con menores rentas. Cuando uno de los problemas más graves es precisamente la excesiva estratificación de salarios. Es más, la propuesta que desde Alemania hizo frau Merkel a los españoles respecto a la competitividad, ligando sueldos a beneficios, parece que también sólo afecta a las rentas más bajas. Por supuesto no a los funcionarios y mucho menos a los políticos y altos ejecutivos.

Por tanto, se puede aceptar introducir medidas de esta índole, pero empezando por arriba. Por ejemplo, castigando a los gestores de entidades bancarias que causen pérdidas a sus clientes, todo lo contrario de lo que hemos visto. Asimismo, limitando por ley las diferencias entre sueldos, ajustando a la alza o a la baja de manera proporcional, de acuerdo con los criterios de competitividad.

Claro, en este punto los liberales protestarán indicando que sin estímulos económicos, los empresarios y altos cargos no están motivados, además de sentir esto como una injerencia en sus asuntos. Lo que no es del todo incierto. Sucede pero, que ya hemos visto que sin normas y sin control, el beneficio que aspiran, cual cocainómano, estos altos cargos, acaban por destrozar el poder adquisitivo de las familias, y por tanto, la economía. Por esta razón es necesario implementar de alguna manera una redistribución equitativa de beneficios para hacer creíble cualquier medida de esta índole.

Persecución de la economía sumergida y la evasión de capitales

La competitividad regulada por ley, tiene un talón de Aquiles. Y éste es la economía sumergida. Ya que siempre resulta más rentable, desde el punto de vista del beneficio inmediato, evitar al fisco que aplicar sus normas, por blandas que estas sean. En esta picaresca los españoles son unos campeones, se calcula que al menos el 20% de nuestra economía está sumergida. A lo que habría que sumar los capitales que nuestros responsables empresarios hacen desaparecer del mapa español para reaparecer en islas muy lejanas.

Claro, con esta realidad se hace muy difícil llamar a la responsabilidad fiscal. Como difícil se hace el desarrollar políticas verdaderamente sociales desde el punto de vista fiscal, ante el riesgo de una estampida de capitales. Lo que en en algunos casos yo equipararía a una verdadera extorsión al Estado. Un problema que parece es común a todas las economías desarrolladas, pero que atenaza especialmente a las más liberales, y que se materializa en forma de lobbys de presión, como es el caso de FEDEA. Lo peor de todo es que estas actitudes han tenido el apoyo implícito de organismos como el Banco de España, cuyo papel como defensor de la economía de todos resulta más que discutible, así lo indica  clarísimamente el economista Juan Torres.

Estando así las cosas, con la sospecha de deslealtad desde el propio Estado, la presión política de los lobbys, así como la propensión evasora del tejido empresarial, no debe de extrañar que un servidor pida como mínimo algo de orden y seriedad antes de aplicar medidas sobre la competitividad.

Reducción del déficit del Estado

Se habla mucho acerca de reducir el peso del estado, con la finalidad de que este no incurra en déficit. Lo que ocurre es que las medidas que se proponen perjudican directamente, otra vez vaya casualidad, a las rentas más bajas. Por ejemplo y como caso más flagrante, el de las pensiones.

Nadie ha planteado seriamente que quizás la reducción del número de consistorios, que no de los servicios que prestan. O la supresión de las inútiles diputaciones, caladero de políticos sin ocupación. Pueden ser eficaces medidas que ahorren al contribuyente millones de euros, sin que lo note en los servicios que recibe.

Otro aspecto a estudiar es el de las subvenciones. Por poner un ejemplo, el de las subvenciones más o menos encubiertas a medios de comunicación afines. Hay muchos medios de comunicación que prácticamente subsisten gracias a la generosa publicidad institucional que reciben. Normalmente, no hace falta decirlo, son medios afines al partido en el poder. Un caso flagrante es el de Valencia en dónde este análisis revela hasta dónde pueden llegar las consecuencias de esta política.

Claro está que si empezamos a hacer un repaso de subvenciones que conocemos, y le añadimos las que sospechamos que existen, uno entiende que el gasto del Estado en cosas perfectamente prescindibles es enorme. ¿Por qué nuestros políticos nos recortan las pensiones y no se cortan en ayudar a los amiguetes? Es una vergüenza, enmascarada con malas artes.

Por no hablar de la corrupción. Ese pozo sin fondo en el confluyen los peores aspectos de la mala praxis expuesta en los puntos anteriores. Políticos con dos rostros, empresarios sin escrúpulos y una población desinformada se combinan para generar relaciones económicas y de poder fuera de la ley, y que van a cargo del contribuyente. Parece que algo se ha hecho, a tenor de los numerosos escándalos que animan nuestras tertulias, pero la sensación que uno tiene es que sólo vemos la punta del iceberg de lo que se cuece entre bambalinas.

Gasto energético

¿Es normal que el 80% de las mercancías españolas se muevan por carretera? Desde luego que no. Es una aberración heredera de la infame política del ladrillo, que incluyó una expansión de la red de carreteras en detrimento de otros transportes más económicos como el ferrocarril. Un ferrocarril que en lugar de ampliar su cobertura, lo único que aporta es la centralización de las comunicaciones gracias a las conexiones del AVE con Madrid. ¿Pero qué clase de estrategia es esta?

La implementación de un buen transporte público mejoraría sensiblemente el consumo energético de hidrocarburos. No medidas tan absurdas y poco efectivas como la reducción a 110 Km/h en algunos de los pocos tramos dónde es aplicable.

Las tarifas deberían incidir más en penalizar el despilfarro. Atendiendo a criterios como sectores económicos o el número de inquilinos en un inmueble. De esta manera se introduciría un criterio social y se impulsaría la reconversión de las industrias más despilfarradoras.

Crisis recientes como la de Fukushima, en lo que respecta a la nuclear, o la de Libia, en lo que son hidrocarburos, debería provocar una toma de conciencia de que la eficiencia energética es, y va a ser cada vez más, un elemento clave en el éxito económico. El problema es que al privatizarse el sector asistimos a una política pobre en innovaciones, a causa de la lógica de beneficio empresarial, cosa que probablemente está perjudicando a España frente a la competencia.

No he mencionado a las renovables, puesto que en este caso, su implementación vendrá de la mano de su factibilidad económica. Es decir, que a medida que van mejorando sus ratios de productividad energética irán adquiriendo mayor presencia en el panorama español.

Leyes antitrust

Parece que ni a los gigantes informáticos, ni a los bancos, ni a las empresas energéticas, ni a las de telecomunicaciones, ni a las aerolíneas, entre otras, les preocupe mucho esto de la libre competencia. Resulta risible que mientras apoyan la liberalización de la economía, practiquen políticas contrarias a ella mediante métodos de mercado discutibles, cuando no totalmente ilegales como el pacto de los precios o cláusulas abusivas.

Quizás para ellas sea un beneficio extra. Pero a un servidor sólo le sirven para corroborar de que esto de la libertad de mercados es algo relativo, y en todo caso explica en parte por qué la crisis la padecen en menor medida que los ciudadanos de a pie.

Si se quiere libertad de competencia, el Estado, en este caso como representante de la UE, debería tomar cartas en el asunto y hacer algo más que multar a dichas corporaciones. Pero en virtud de todo lo expuesto anteriormente pongo muy en duda de la voluntad real de poner coto a estos abusos.

Conclusión

Por tanto, se concluye que quizás si los protagonistas de esta opereta, especialmente el sector financiero y los políticos, no hubiesen barrido tanto para casa, quizás ni siquiera estaríamos en crisis. Y como telón de fondo, la percepción de que hay mucha demagogia pero poco sacrificio. Se me hace indigerible que se pida a los ciudadanos sacrificios, cuando quienes tienen que ser modelo para la sociedad se dedican a reírse ante sus mismísimas.

Espero por su bien que en España se empiecen a hacer las cosas bien. Puesto que ahora mismo entiendo que se ha ganado muy merecidamente estar en la lista de los PIIGS.

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s