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Hace unos días Alejandro Sanz comparó los derechos de autor con los de los niños del tercer mundo a recibir medicamentos.

Un investigador ha escrito esta estupenda carta en respuesta a la atrevida comparación. Voy a reproducirla íntegra porque merece la pena.

Carta Abierta a Alejandro Sanz

21 Jan. 2011

Hola Alejandro,

Hace muchos días que ando dándole vueltas a la ley Sinde, a los derechos de autor, y leyendo tus desafortunados tweets. Ahora que tengo las tres cosas juntitas, déjame que te comente algunas cosas.

Soy científico, investigador del Centro Nacional de Biotecnología y actualmente “Visiting Assistant in Research” en la Yale School of Medicine, en New Haven, Conneticcut.

Trabajo en el desarrollo de  vacunas para el tercer mundo, centrando mis esfuerzos en la Leishmaniasis, una enfermedad olvidada que mata e incapacita en África, Asia y Sudamérica. Sí, esos mismos sitios para los que, de vez en cuando, puedes montar una parranda benéfica. Y aunque no lo sepas (y muchas personas no lo saben) es esa enfermedad que hace que miles de pobres niños tengan el vientre hinchado y mueran. La misma que hace que sus padres no puedan trabajar. Entre nosotros, ese tipo de enfermedades que hace que el tercer mundo siga siendo tercer mundo.

Cuando consigo que mi trabajo funcione, tras muchísimas horas de laboratorio exponiéndome a múltiples riesgos para mi salud, intento publicar mis resultados. ¿Sabes lo que pasa cuando lo hago? Que la revista se queda con todos mis derechos de autor. CON TODOS. Si quiero, no sé, poner una figura de mi trabajo en algún otro formato, tengo que pedir permiso. Por mi figura. Por mi trabajo. Y te hablo de figuras en blanco y negro. En color no podemos pagarlas.

¿Sabes por qué? Porque PAGO POR PUBLICAR. Sí, en serio, lo hacemos. Mi laboratorio tiene que pagar para poder difundir los avances científicos que puedan curar a esos niños o a sus padres en el futuro. PAGO POR PUBLICAR y tengo que pedir permiso por mi figura, por mi trabajo.

Ahora podrías meter en 140 caracteres que luchar por mis derechos no me impide que tu lo hagas por los tuyos, yo seguiría leyendo.

Desde que el hombre es hombre, desde que el ser humano es humano, ha demostrado que necesita expresar sus sentimientos. Y de ahí surgió el arte. También, al mismo tiempo, surgieron las preguntas de qué hacía aquí. Los famosos “de dónde vengo, quién soy, y a dónde voy”.

Y es que las dos cosas, ciencia y arte, son humanas, pero no por ello profesiones.

Mira, no sé, 100 o 200 años atrás. El arte lo hacía el que podía permitírselo. Y la ciencia también. Hasta Darwin descubrió el origen de las especies en un tour por el mundo, en el que vio que los pinzones de unas islas tenían los picos más grandes que otros. La gran revolución científica vino de un viaje de alguien que pudo permitírselo.

Ahora, industria mediante, los artistas cobran por entretener y los científicos cobran por descubrir cosas. Una maravilla para los que no somos de familias ricas y queremos hacer ciencia o arte.

Yo me he quejado y mucho de mi falta de derechos. De intentar defender lo que ahora, para mí, es más que un reconocido trabajo. Y también creo cosas.

La diferencia es que yo con un salario tengo. Y lucho por un salario digno. QUE ME PAGUEN POR MI TRABAJO. No creo que tenga sentido que me paguen tiempo después por mis logros. Te recuerdo que lo que yo quiero es una vacuna para el tercer mundo. Y pagar mis facturas. No quiero ningún rendimiento extra que no me merezco. No quiero derechos de autor, quiero que mis avances sigan derechos a conseguir su objetivo.

Entiendo que quieras que te paguen por tu trabajo. Y deberías (que lo haces) negociar lo que te paga una discográfica por grabar un nuevo disco. O que defiendas tu caché en los escenarios. Pero cobrar también impuestos sobre los CD´s , discos duros, lo-que-sea que la S.G.A.E quiera inventar para sangrar al ciudadano medio, perdóname muy mucho, pero yo, lo veo excesivo. Intentar lanzar una ley que te permita cobrar más de lo que te toca porque la industria que a ti te trata bien se está muriendo, lo siento, pero no. Limitar las libertades individuales para maximizar vuestro beneficio no es justo.

¿Sabes por qué tengo un blog de divulgación científica? Para que el mundo vea que la ciencia es importante. Para que posiblemente en el futuro sea una profesión digna. Yo no busco hacerme rico. Yo no quiero recortar libertades. Yo lucho por cambiar la industria que hace que mi actual profesión me obligue a tener otra con la que, juntas, poder pagar las facturas.

Y por favor, no vuelvas a comparar los derechos a recibir medicamentos de los niños pobres con el derecho a declarar culpable de piratería a diestro y siniestro. Que ya lleváis demasiado tiempo cobrando por ello. Renovaros o morid. Pero no hables de los que de verdad mueren aunque de vez en cuando reciban tu calderilla.

Atentamente,

Lucas Sánchez.

Anuncis

Es mejor reír que llorar

Posted: 21 gener, 2011 in Uncategorized

En este vídeo el ameno Leopoldo Abadía nos expone llanamente el origen de la crisis.

Aunque nos queda un poco pretérito, siempre es recomendable recordar la estupidez humana. Como aquel esclavo que susurraba al oído de los romanos victoriosos: “Recuerda que eres mortal”.

Guantánamo Valenciano

Posted: 20 gener, 2011 in Uncategorized

Parecía que los campos de concentración era una cosa de los yanquis. O como muy cerca de los serbios.

Pero no, sin que lo sepamos en nuestra muy democrática España se está produciendo el mismo drama de conculcación de los Derechos Humanos.

Aquí un ejemplo de lo que viene, de lo que ya es una realidad.

Diario íntimo de Mario Rajo Hoy,

16 de enero de 2011

Querido diario,

¡Por fin los tengo a todos agarrados por los dídimos! La verdad es que me he acongollado cuando he tenido que echar a Cascorro, pero todo ha salido bien. Se ve que aún no tenía asumido que soy el presidente y líder indiscutible del PP, un cargo del que fui investido por la autoridad de nuestro presidente de honor Jose Mario Asnar, quien a su vez lo recibió de nuestro provecto presidente fundador Manuel Fargo Uribarri (tres presidentes distintos y un solo partido verdadero ¿a qué me suena a mí esto?), quien lo recibió a su vez de…. (¿ de quién? la verdad es que no lo sé, pero debió ser en sus tiempos de ministro del Caudillo)

El caso es que hasta Jose Mario Asnar ha dejado claro que me apoya ( chincha rabiña , Espe y Albertito) y ha venido conmigo a dar un mitin en León . Lo peor es que nunca me cuenta lo que va decir en su discurso y me deja descolocado ¿por qué se mete ahora con las autonomías? ¿ con quién diantres pacto yo ahora si gano sin mayoría absoluta? (por cierto, ¿qué diantres será un diantre?) ¡Claro!, como lo único que a él le importa ahora es forrarse con contratos, lo que quiere es llamar la atención. Pero con eso resulta que parece que yo ni estaba allí porque sólo sale él en los titulares. ¡Y así no hay manera de quitarme los sambenitos de encima! ¡Sobre todo el de puesilánime! (¿o era posilámino?, ya me he hecho un lío otra vez).

Bueno, el caso es que me ha costado pero ya parece que no se mueve ni dios en el partido. Lo único que me da miedo ahora es que Cascorro funde otro partido y otros abandonen el barco para seguirle ( el partido está lleno de ratas, si lo sabré yo). Bueno, lo va a tener difícil porque los fieles de Rouco Sifredi (que son un montón) le tienen enfilado por su afición al divorcio. Y ya se sabe que éstos no perdonan los asuntos de la bragueta (me refiero a los asuntos de los demás, claro).

Y en cuanto gane las elecciones se van a enterar: yo en vez de cuaderno azul como Jose Mario, tengo una libreta negra y escribo en ella con tinta roja, que es el color de la sangre. Tengo apuntados a todos los que se han reído de mí alguna vez (son más de doscientos, creo) ¡los voy a echar a todos! ¡Cascorro era sólo el primero! Y también a los otros dos presidentes, que esto de la trinidad no hay quien lo entienda y no sirve más que para dar problemas, sobre todo en política.

 

Publicado por Esteban Rosador en Público

La frase del año.

Posted: 17 gener, 2011 in Uncategorized

labuelo // Jan 13, 2011 at 8:56 pm

Hace ya algo de tiempo vi en una fotografía a unos manifestantes, no recuerdo de que país de Sudamérica, que portaban una pancarta con la siguiente consigna:

“Que nos gobiernen las putas, ya que sus hijos no han sabido”.

La cena del miedo.

Posted: 13 gener, 2011 in Uncategorized
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Excelente artículo en el que se reflexiona acerca de propiedad intelectual, internet, la ley Sinde y la industria cultural.

http://www.nytimes.com/2011/01/16/magazine/16Europe-t.html?_r=3&ref=magazine&pagewanted=all

No descarto un periodo de bonanza. Quizás después de 2020. Pero permitidme que lo dude.

Aunque cabe dar un cierto crédito a la inventiva humana para resolver los problemas demográficos, energéticos, políticos o económicos que vayan surgiendo. Opino que nuestra sociedad, y me refiero en concreto a la occidental, está focalizada en la prosecución del beneficio por encima de cualquier otra consideración. Y tal y como ha demostrado esta crisis, por encima de la realidad misma. Que es exactamente lo que ha sucedido con la superestructura financiera que creyó erróneamente que podía caminar sobre las aguas.

Lo que no estaba en el guión es que nos arrastrara a los demás mortales hacia abajo, en un camino cuyo final no veo. Pero que en todo caso no me parece muy halagüeño. ¿Pero esto ha de ser necesariamente así? Y digo necesariamente con la acepción lógica de la palabra.

Si una cosa me aparece clara es que cada vez los humanos somos menos necesarios para el tejido productivo y más necesarios como consumidores. Si a esto le sumamos el crecimiento exponencial de nuestra población… Para mí no es difícil llegar a la conclusión que tarde o temprano algo va a pasar. Yo espero que ese sea un gran día.

Creo que hay muchas señales de que efectivamente está llegando el gran día. Un gran día en el que todos seremos conscientes de la Tierra es redonda y ya no quedan nuevos horizontes para escudriñar. Un gran día en el que nos plantearemos que la gran familia humana no debe, no puede crecer más, hasta que aprenda a saltar a las estrellas. Un gran día en el que habrá que decidir si arreglamos los problemas como siempre, despellejando al vecino para que no sea yo el despellejado, o bien buscamos otra manera de superar los problemas. Un gran día en el que ese hombre rico y poderoso sea una vergüenza para el prójimo y no un modelo a imitar cueste lo que cueste y por encima de quién haga falta. Un gran día en el que empecemos a apreciar el valor de las cosas más allá de su estimación económica.

Vivimos en un mundo enfermo. La obcecada persecución del beneficio debería avergonzarnos como especie inteligente. ¿Es este el fin último de la vida, simple suspiro en la miríada de generaciones venidas y por venir? ¿No tuvimos suficiente con aguantar durante siglos los estúpidos dogmas de las religiones teístas? Maldito becerro de oro, prosaico altar de los bajos instintos de aquellos que se creen hombres modernos y de bien. Escupo en su cara.

Pero ellos mandan, y no dudarán en pedirnos más sacrificios para que nada cambie. Ni siquiera dudarán en pedirnos que muramos en nombre de una bandera, o sin decirlo, por alguna causa menos “honorable”. Como botón de muestra Irak.

Soy pesimista, la inercia seguirá arrastrando este estado de cosas hasta que por fin sea absolutamente perentorio hacer algo. Hasta que llegue ese gran día.

Eduard Punset dijo hace poco que los estudios sobre la personalidad humana están desvelando que por alguna razón hay personas que tienden a ser bondadosas, y hay personas que son retorcidas, malvadas. Yo hago un voto para que también llegue el día en el que los falsos dejen de gobernar el mundo.

No importan los métodos, lo que importan son los resultados. Quizás el señor Friedrich Hayek y yo mismo estaríamos de acuerdo en este enunciado. Me explicaré. Según Hayek las personas espontáneamente hemos ido creando un orden, una economía, unas leyes, de manera más o menos inconsciente y sin saber muy bien hacía dónde se dirigía la comunidad humana en el proceso. Esta idea del orden espontáneo es la que vertebra su crítica a cualquier intento de forzar la dirección que toma un conjunto de personas, como puede ser una nación. Hayek, es conocido por su crítica feroz a los regímenes comunistas, máximo exponente de la planificación, del intento de forzar las cosas en una dirección.

En realidad y hasta aquí estamos bastante de acuerdo. Una de las razones fundamentales que se esgrimen contra tal sistema es que los planificadores difícilmente pueden conocer todas las necesidades de cada uno de los miembros de la sociedad que dirigen. En clave económica esto se traduce en que las economías planificadas están abocadas al fracaso debido a que no son sensibles a las demandas reales de la población. Por contra, las economías liberales se autorregulan, y responden mejor a las necesidades y expectativas del ciudadano…

Hayek, también es conocido por ser uno de los pilares del pensamiento neoliberal, en especial en lo que atañe a la economía. Claro está que al decir economía estamos de una manera u otra implicando muchos aspectos de la civilización humana. Su política, su cultura, su idiosincrasia. En los años treinta del siglo XX, mantuvo un memorable duelo dialéctico con John Maynard Keynes, precisamente acerca de la necesidad de la intervención del estado en los asuntos económicos. En aquellos momentos se entendió que Keynes andaba más acertado y sus recetas se aplicaron para mitigar los efectos de la “Gran depresión”. Pero dejemos a Keynes, del que quizás escribiré otro día. Ya que más acuciante es analizar que ha sucedido los últimos años, en los que las tesis de Hayek se han impuesto. Especialmente en las naciones anglosajonas y que ha tenido en los neocon (por neoconservadores) sus más adelantados defensores.

Después de ochenta años de la Gran depresión, el mundo ha vuelto a resfriarse a causa de una serie de burbujas que se podrían englobar en una gran burbuja crediticia. La consigna de este periodo ha sido, y sigue siendo, un laissez faire en lo que a la economía se refiere. Con esto no pretendo decir que los gobiernos se hayan inhibido de regular el mercado. Pero la archiconocida globalización no habría sido posible de no haberse acordado una cierta relajación de las normas. Permitiendo una interconexión a nivel planetario de los mercados, en parte gracias a la red que también ha posibilitado que usted lea estas líneas.

Una vez consumado el estallido de la burbuja en 2008, ha vuelto a ponerse encima de la mesa la cuestión de cómo deben de funcionar los mercados. Hayek estaba en lo cierto al decir que sin intervención estatal la economía encuentra su camino. Yo no conozco a fondo las teorías económicas de la llamada Escuela austríaca, pero sé lo suficiente para entender que con menores regulaciones se facilita la fluctuación de bienes y capitales. Y no menos importante, que el valor de las cosas es subjetivo, es decir, que está sujeto a múltiples factores muy cercanos al individuo, lo que dificulta, si no imposibilita, que desde un actor externo se trate de anticipar o imponer una regla o un precio al desconocer este el valor real de tal bien.

En realidad no está mal la idea, si no fuese porque estamos en un mundo real con personas reales. Del mismo mal que murió el comunismo, morirá el capitalismo. Ciertamente parece que las sociedades dirigidas no han funcionado hasta ahora. Pero, ¿y ahora?

La crisis del 2008 ha sido la puntilla, simplemente para hacer saltar un resorte en mí y plantearme cómo deberían ser las cosas para una sociedad mejor. Por ejemplo y acerca del comunismo, Hayek dijo que el marxismo fue un intento con buenas intenciones, de raíces hondamente cristianas, en una sincera preocupación por el bienestar de los obreros que impulsó a Karl Marx a tratar de crear un proyecto, una hoja de ruta, que liberaría a sus congéneres del yugo capitalista. Pero un proyecto que llevaba en su simiente la génesis del fracaso. Ya he explicado que según Hayek las sociedades dirigidas no se desarrollan adecuadamente porque castran la libertad y supongo que extendería el asunto hasta la propia felicidad del individuo…

Es importante señalar aquí la aportación del pensador Karl Popper, en especial en su obra más conocida La sociedad abierta y sus enemigos. En esta obra escrita en plena 2ª Guerra Mundial, crea una división que puede arrojar bastante luz acerca del tema que nos ocupa. Popper y Hayek coincidían en algunos puntos y parece ser que de hecho se influenciaron mutuamente… Pero volvamos a nuestra división. Popper sostenía que a lo largo de la historia han existido básicamente dos maneras de enfrentar la realidad. Una visión representada por pensadores como Parménides o Sócrates y otra defendida por Aristóteles y otros. ¿Y en qué se diferencian? Pues quizás pecando de simplista lo resumiré en que mientras unos aceptan la falibilidad humana (hasta el extremo en que Sócrates afirma no saber nada), los otros creen competente al ser humano para llegar a un conocimiento espistemológico. Esto aunque parece que nos aleja del tema, en realidad nos lleva al meollo de la cuestión. Ya que siguiendo la lógica del razonamiento acerca de lo afirmado por estos últimos, podemos entender como Platón se atrevió a diseñar una sociedad perfecta, la Polis platónica. Para un pensador como Popper, intentos de ese tipo son precisamente los más nocivos, ya que al establecerse algo como verdadero puede también ser inmutable… de ahí al pensamiento único hay sólo un paso. Precisamente, Platón, Hegel o Marx son los tipos que resultan peligrosos. Pues aunque trataran de proporcionar al mundo un modelo justo, en realidad su soberbia lo que propone es el camino a una dictadura.

Y no me cabe duda, que este canto a la libertad es el guante que recoge Hayek y emplea en su teoría económica…  Y esta teoría es la que sustenta las tesis neocon acerca de lo que debe ser la economía, que en un mundo capitalista y globalmente interconectado equivale a enunciar cual ha de ser la manera en que este afronta este siglo entrante. Llegados a este punto, es dónde yo, a pesar de estar de acuerdo con muchas de las cosas que he expuesto anteriormente planto mi bandera y digo: no pasarán.

Para complementar mi postura debería referirme aquí al solipsismo anarquista de Max Stirner. Stirner, afirmaba que lo único que existe de verdad es uno mismo, como referencia a todo lo demás. En todo caso, las leyes, la moral, las clases sociales… todas esas cosas a las que tanto alude por ejemplo Marx, son invenciones humanas y en realidad no existen. Sólo existe el yo y sus decisiones… Bien, este “yo” frente al mundo, viene a ser el mismo “yo” de Popper o de Hayek. En este sentido hemos de entender el gran atractivo que para muchos liberales, como algunos miembros del Tea party, tienen estas ideas. El problema es que en realidad me parece que muy pocas personas se han planteado dichas ideas en toda su dimensión, o mejor dicho, se han planteado seriamente hacerlas extensivas al resto de la humanidad a parte de mi “yo” y acaso añadiría “los míos”.

El neoliberalismo, los neocon y muchos otros de la misma ralea se llenan la boca citando a Hayek entre otros. ¿Pero en realidad es sincera esa oda a la libertad? En mi modesta opinión, en absoluto. El Laissez-faire no ha hecho un mundo mejor, ni más justo. Ha permitido que unos pisoteen a otros, quizás no directamente, pero sí se ha permitido que otros lo hagan en provecho propio. Me refiero a colonialismo económico, que ahora mismo está devastando medio planeta, en favor del otro medio. ¿Alguien aduciría que las no-normas del mercado libre sirven de algo en este caso? Me pregunto si la invasión de Iraq propiciada por un neocon consumado como Bush, a la búsqueda del petróleo como todo el mundo sabe, se corresponde con una acción de libre mercado, o si quiera de respeto a la propiedad privada.

En realidad, tal como sentencié anteriormente, el capitalismo ha de morir de lo mismo que el comunismo. La causa son las propias personas. Del mismo modo que se puede defender un orden espontáneo, yo deduzco un egoísmo, en el sentido peyorativo del término, latente, genético. Si Marx viviera en nuestros días, estoy seguro de que tendría esto muy en cuenta y El Capital tendría un aspecto muy diferente. Precisamente con el triunfo del solipsismo moral, ya libres de ataduras como la religión o la ética marxista se ha engendrado un hornada de humanos que ya parecen no necesitar prácticamente de coartadas moralistas para sus fechorías. Aquí en España, desde dónde escribo, podemos encontrar un ejemplo patente en cómo se desenvuelven muchos políticos conservadores englobados en el Partido Popular, muchos de los cuales afirman ser defensores del liberalismo y de las tesis de Hayek.

También debo apostillar aquí que en realidad se me hace un poco difícil deglutir el hecho de que los mismos defensores de la libertad creen lobbies para influenciar y hasta controlar gobiernos. Es para mí tan paradójico como el hecho de que se pregone que existe igualdad de oportunidades en el mercado libre, mientras se usan estos resortes de poder o se mantienen fórmulas de propiedad privada tan antiliberales como la herencia.

Este laissez-faire, en realidad y aplicado a la humanidad adquiere tintes dramáticos. Se podría mencionar la superpoblación, el agotamiento de recursos, la contaminación, el cambio climático… Realidades que a mi entender cuestionan la conveniencia de continuar por este camino.

El pensamiento de izquierdas, la izquierda hegeliana, el marxismo, incluso parte del anarquismo parecen haber perdido fuelle las últimas décadas. El derrumbe del bloque socialista pareció indicar el fin de los modelos perfectos, de los proyectos de una sociedad más justa más allá de las democracias occidentales. Efectivamente. colegio con Churchill cuando dijo que las democracias son el menos malo de los regímenes… pero en estos momentos en los que se empiezan a ver grietas en todo el edificio de esta cosa que es la civilización humana, me pregunto si estas democracias y su laissez-faire económico son suficiente respuesta ante lo que quizás, y digo sólo quizás, convendría hacer o dejar de hacer. Tema que me propongo tratar en otro post.

No, las tesis de Hayek han fracasado, porque nunca se han dado las circunstancias en las que estas podrían funcionar. Y no estoy seguro, pero quizás Popper esto lo percibió en su momento, y quizás por esto mismo desconfió de la libertad de los mercados.